Usted tiene quince minutos con el paciente, y la persona que de verdad va a ejecutar el plan está de pie detrás, tomando notas en el reverso de un sobre. Esta página trata de ella.

Psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, geriatras y médicos de atención primaria describen el mismo patrón. El paciente identificado tiene un plan. El familiar que sostiene todo no tiene nada, no pasa por ningún tamizaje y aparece como paciente nuevo dieciocho meses después.
Usted no puede añadir una segunda consulta a su jornada. Lo que sí puede hacer es entregarle algo que cargue con la coordinación y que avise cuando su propia carga esté subiendo, sin sumar trabajo a su agenda.
El cuidador de su sala de espera es un paciente al que nadie le ha abierto un expediente.
Calendario de cuidados, medicación, chat familiar y un compañero de IA. Suficiente para que una familia deje de perder el plan entre una cita y la siguiente.
Líneas de ayuda verificadas, prestaciones y la agencia oficial de su estado o su departamento. Sin registro y sin captura de correo.
Si lo usan, el índice de carga cognitiva les da un lenguaje para lo que están cargando, lo que suele volver más fácil la conversación con usted.
Recomendar una herramienta pone en juego su criterio. Estos son los compromisos que lo hacen defendible.
La recomendación clínica es un canal que estamos estudiando activamente, no uno que hayamos resuelto. Todavía no tenemos un flujo de derivación, ni un portal para clínicos, ni un dosier de evidencia hecho para su entorno, y preferimos decirlo antes que venderle una hoja de ruta.
Lo que sí tenemos es una herramienta gratuita que ayuda, y un interés genuino en saber qué necesitaría usted antes de recomendarla de forma habitual. Si nos lo dice, eso da forma a lo que construimos.
Un kit para clínicos, una conversación, o un piloto en su consulta.